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Los clientes seleccionan a los profesionales, los profesionales podemos y debemos seleccionar a nuestros clientes. Esto, puede ser la clave para desarrollar proyectos de calidad y explotar al máximo nuestras propias posibilidades. A largo plazo es la única forma de crecer y diferenciarnos.

El cliente puede tener una idea  que, según él, esté redondeada al 100%, y sin embargo, tú veas que no llega al 20%, que esa idea puede dar mucho mas de si y de un 6 ser un 9. Si el cliente no te da campo para actuar, a veces es mejor no aceptar el trabajo. Un cliente que “sabe lo que quiere” la mayoría de las veces, no es una buena noticia si nuestra intención es destacar como profesionales.

¿Por qué? Muy sencillo, a nadie le interesa tener trabajos mediocres en su portfolio. Si te cortan las alas como creativo y no te dejan llegar hasta donde podrías, ya es un trabajo mediocre. No te puedes sentir orgullos@ de él.

La cuestión aquí es que no estamos para ponernos susceptibles y hacer gala de nuestra histeria creativa; necesitamos trabajar. Esto nos lleva a tener que aceptar todo tipo de proyectos (dentro de unos límites). No debemos tener miedo a ser exclusivos, a no querer trabajar para cualquiera y con cualquier proyecto. Y esto no es una cuestión económica, sino de libertad.

Es imposible trabajar con clientes que ponen a juicio cada una de tus decisiones, que valoran tus ideas desde el punto de vista de su sector, que será cualquiera menos el tuyo. Esto nos lleva a la triste situación de hacer dos grupos, el tuyo, el que se asocia contigo y tu saber hacer, y el “otro”, el que  probablemente  te dé para vivir. ¿Proyectos de primera y segunda categoría? ¿Por qué no? Tu cliente cuida su imagen, ¿no? ¡Pues nosotr@s también!

¡Alarma, peligro de incendio!

Esas lucecillas rojas que se encienden en tu mente cuando estás hablando con un cliente sobre su proyecto, las que te dicen que va a ser un “disgusto anunciado”, no para el cliente, sino para ti como profesional.

SEO

Antes que nada, hay que partir de que Google o cualquier motor de búsqueda es más listo que nosotros, no hay manera de engañarlo, o por lo menos no por mucho tiempo. El propio motor o sus Jumanji-Aliados te harán la vida imposible. Personalmente soy muy respetuosa con estos temas, porque he visto a verdaderos profesionales haciendo SEO, y no basta con meter las palabrejas que yo considero, tienes que hacer infinidad de estudios de qué es lo que se busca, cómo se busca, dónde, en qué fecha… y estar en equlibrio tan frágil que se te puede venir abajo de un momento a otro (como la Bolsa). Yo personalmente me niego a trabajar así, prefiero un posicionamiento natural, trabajando redes sociales y/u otros campos mucho menos volátiles y mas divertidos.

 RRSS 

La famosa Ley de Pareto del 80/20 mencionada por profesionales de la talla de Inma Jiménez.

“Respecto a cuándo la autopromoción deja de ser promoción para convertirse en spam, podríamos decir que lo óptimo es incluir en la promoción en nuestros canales sociales siguiendo la ley de Pareto, es decir, 80-20, lo que quiere decir que del cien por ciento de nuestro contenido compartido, sólo el 20% debe ser material que hable sobre nosotros. Todo lo que pase de ese porcentaje ya se considera spam”.  En Social Media la virtud está en el medio 

No puedes tener las redes sociales de tu marca/empresa cargada de tu propio contenido, porque cansas. Eso no quiere decir que no generes contenido, ni que no lo difundas en tus canales, pero no puedes ser el “yo,yo”. Tus redes sociales de ninguna manera pueden ser una mini web donde lo único que se exponga sea tu producto. Hay que diferenciar entre: web, blog, redes sociales (cada una es distinta), newsletters, relación con los medios, etc.

 MARKETING 

El falso y carca pensamiento de que seguimos en la época de  – “noc, noc, ¿quién es? – Le traigo la última edición de la enciclopedia…” es desastroso. Tenemos que crear o bien satisfacer las necesidades ya existentes de los clientes, no llegarles a la puerta a quererles vender por narices lo que nosotros vendemos. Sí, aunque nos duela, los llamados Productos Peso Muerto (Dogs) hay que tirarlos por la borda, antes de que nos hundan el barco y se nos ahoguen las Vacas Lecheras. Vende lo que quieran comprar, no impongas tu criterio o producto, adáptate al mercado, o si puedes innova (cosa que se dice pronto, pero que no es tan sencillo fuera de tu pueblo)

 CONCEPTO DE CALIDAD 

Este es un tema muy peliagudo, aunque la calidad se puede medir de forma objetiva en ciertos productos, hay otros en que no es posible. Sobre todo cuando hablamos de servicios. Un ejemplo muy claro es el Sector Turístico; en la facultad lo primero que nos dicen es qué es un sector multidisciplinar y su análisis está basado en la experiencia. Ese día llegas a casa pensando “pero yo no quería ser guía/directora de hotel/etc.., ¿Qué me estás contando” Pues basta un mes para darte cuenta de que la propia multidisciplinariedad y la subjetividad de la experiencia del cliente es lo que hacen apasionante la carrera. Esto nos enseña que la calidad no es un aspecto cuantificable de forma aislada, ni siquiera en un producto manufacturado, porque la experiencia del usuario, el servicio postventa,  y otra serie de factores inciden en la calidad. No basta con decir “mi producto/servicio es el mejor” hay que demostrarlo, y como decía un buen maestro “Nosotros tenemos que ser los interesantes”.

 DISEÑO 

Admitámoslo, hay gente que no tiene gusto por la estética, no ven más de siete colores, y no combinan. Yo tengo que admitir que soy una obsesiva-compulsiva de las líneas estéticas, más o menos acertadas, pero concordantes. Colores, fuentes, forma de expresión, imágenes, etc… todo esto trasmite, habla de tu cliente y de ti como profesional.  Cuando salimos al extranjero, si nos sentamos a observar veremos que cada ciudad tiene una imagen en conjunto, no sólo por su arquitectura, sino por la gente y su forma de vida. Si estás en determinado barrio de Berlín, verás un concepto distinto a si estás en Roma o en un pueblo de Suiza. La gente, su forma de vestir, es algo que va mas allá de la moda, es un concepto estético-cultural que dan personalidad y autenticidad a esa ciudad. Aplicar esto al diseño de la imagen corporativa, web, etc, para mi es fundamental.


Todos estos ingredientes forman parte de la misma receta, la diferencia la hace la mano del chef, y aunque mi madre haga la mejor paella del mundo, tengo que asumir que si Arzak coge los mismos ingredientes hará una “paella Michelin”. ¿Por qué? ¡Ah! Por que es él y no otro.

Si eres un cliente, déjate aconsejar por los especialistas, dales su espacio y escucha sus propuestas, confía en su experiencia y participa activamente en lo que puede ser un gran proyecto: dos cabezas piensan más que una.

 

 ¡Confesión! 

ConfesionesYo era una clienta incordiosa, cuando iba a la peluquería llegaba con la foto de turno y le decía “ponme así”. Obviamente la peluquera es la experta, puede que sea imposible que te pongan así, y si es posible tendrás que confiar en lo que hace la profesional. No puedes estar con un ojo al “Hola” y otro a las mechas, cuestionando “ponme más decolorante” “que las mechas estén juntitas” “ que no se te pase la mano” “que…” ¡que paliza! Lo único que conseguimos así es salir con la cabeza naranja y tener que usar un sombrero una semana para ir al Mercadona en lo que te pueden arreglar el estropicio sin que te quedes calva. Además de que tendrás que ir a otra pelu, y ahí si que te vas a tener que estar calladita o vuelves a salir como una zanahoria. Y si, ¡me ha pasado! Por eso ya llevo 5 años con la misma peluquería, llego, me siento, cotilleo lo justo y me quedo callada, hasta que salgo con una melena de anuncio.

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